Como anhelo tu paz, la calidad de tus manos son las que deseo. Siempre necesite de ti, no por opresión sino por cariño. Seguí tu camino, ciego lo seguí, pero ¿tú crees que me importo tan solo un momento el ver como caía y me volvía a parar solo para ver tu sombra? No querida, en ningún momento dude de tu pureza y de tu calidez, yo quería llegar a ti. No te culpo por las miles de batallas que libramos, solo te culpo por no amarme como requería, solo eso.
Necesitare más de un simple viento para volver a seguir las hojas de otoño, necesitare… eso. Ya lo sabes, tú más que nadie sabe la desgracia de mi historia. Reiré con el caos y llorare al ver la paloma volver a volar, desplegara sus alas e irá en busca de tu otro yo.
Ya nada queda, solo el ataúd vacio y en descomposición que guardo debajo de mi cama esperando llenarlo con alguna memoria de la infancia de mentiras. Siempre guardare tu foto en mi muralla y tus vientos en mi habitación.
Ya nada queda… ya nada quedara.
Por fin.
Hace 16 años



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