
Nunca me atreví a pensar sobre tus delicados movimientos y las brisas de tus labios cuando te atrapaba en mis ojos, eras magníficamente descuidada.
Enloquecí con tus seductoras heridas…me hacían viajar por toda tu mente, tus momentos de llanto fueron los que me atraparon y se adueñaron de mi todo, te lo demostré, pero nunca creíste en la verdad.
Esta vida no bastara para los sentimientos que encontré por ti al igual como en un libro no seria capas de soportar nuestras inquietantes historias.



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